Eduardo Madina (Bilbao, 1976) es mucho más que un superviviente, como algunos le han definido en ocasiones. Se trata de un destacado político, cuya carrera ha sido fulgurante. Secretario general de las Juventudes Socialistas de Euskadi (2002-2005), concejal en Sestao, técnico en el Parlamento Europeo, diputado en el Congreso (2004-) o Portavoz de la Comisión de Cooperación para el Desarrollo del Congreso, han sido sus principales cargos. Recientemente, Zapatero lo ha designado Secretario General del PSOE en el Congreso de los Diputados.
Sin embargo, a pesar de los halagos, Madina sigue conservando un gran espíritu de humildad y dedicación constante. Humanista de convicción, tolerante con todas las formas de pensar; cree que un futuro mejor es posible tanto para sus paisanos de Euskadi como para todo el mundo en general. Ni siquiera ETA fue capaz de terminar con esta determinación. Su trayectoria profesional y personal se encuentra en su mejor momento (Están siendo unos buenos años), lo que se refleja en su estado de ánimo optimista y despreocupado. Mientras juguetea con un bolígrafo, hacemos junto a Madina un repaso de su opinión sobre temas como el País Vasco, su trabajo en el Congreso, la pobreza en el mundo, la UE o aspectos de su vida personal. Termina la entrevista y Madina se prepara para dar otra de sus clases, actividad que le sirve de vía de escape del ahogante mundo de la política.
Pregunta: Buenas tardes Eduardo. Para comenzar, me gustaría saber cual es el primer recuerdo que tiene de la política.
Respuesta: Mi primer recuerdo de la política fue cuando creamos una agrupación de las Juventudes Socialistas en mi barrio, Deusto, asociación que no existía por aquel entonces. Nos juntamos unos cuantos amigos del barrio para llevar a cabo una serie de actividades. En aquel momento, a los 17 o 18 años, comenzaron nuestras inquietudes sobre la interpretación de la realidad y cómo mejorarla.
P: ¿Cuál es el origen de esa vocación política, el motivo que le llevó a integrarse en las Juventudes Socialistas de Euskadi?
R: Fueron dos los factores que conformaron mis ganas de entrar en política. Por un lado, la percepción de la violencia de ETA. Me di cuenta de esta situación a los 6 o 7 años, cuando mi padre me llevó al funeral de un amigo suyo, Enrique Casas, que había sido asesinado por ETA. Cuando llegué a la mayoría de edad, decidí no darle la espalda a esa situación, a tratar de entender lo que ocurre en la sociedad vasca y a luchar contra la locura de ETA. Por otro lado, como tenía familia a la orilla izquierda de la ría Nervión, era consciente de que allí la calidad de vida de la gente era menor y que existía una gran diferencia con respecto a la orilla derecha. Me parecía que había que hacer algo para mejorar la calidad de vida de todos aquellos ciudadanos.
P: ¿Cree que resulta más complicado crecer tanto personal como profesionalmente en Euskadi que en otras regiones de España?
R: Sin lugar a dudas. Se trata de un sitio especial. Allí puedes elegir dos opciones, bien darte cuenta de lo que sucede a tu alrededor, o bien, vivir de espaldas. Yo, preferí ser consciente. Es la opción más dura y dolorosa, ya que hay gente que paga un precio muy caro por intentar cambiar la situación que le rodea. Es especialmente difícil crecer en Euskadi, aunque curte más y se madura antes. Lo cierto es que se viven cosas que en otras partes de España, afortunadamente, no se tienen que vivir.
P: En relación al tema del conflicto vasco, ¿cree usted que tiene su origen en un choque de identidades o, más bien, en otros factores?
Euskadi, bajo mi punto de vista es una sociedad compleja y diversa, lo que hace que en ella tengan lugar diversos conflictos. En mi opinión, el conflicto vasco se basa en un choque de formas de ver la vida. Con la industrialización, a finales del s.XIX, se produce la llegada masiva al País Vasco de personas de toda España para trabajar en las fábricas. Esto provoca la aparición de nuevas ideas, formas de vida y lenguajes que no fueron aceptados de buena gana por los que vivían allí. Este fenómeno se ha prolongado hasta hoy en día: el choque entre dos incompatibles formas de ver la vida.
P: ¿No cree usted que hay un camino para la reconciliación de estas dos formas opuestas de ver la vida?
R: Por supuesto. El término “conflicto” no sólo tiene connotaciones negativas, sino también positivas. A raíz de un conflicto se puede avanzar hacia el progreso de las sociedades. Por este motivo, creo que estas dos formas de vida son compatibles entre sí.
P: La llegada a la lehendakaritza de Patxi López ha terminado con más de 30 años de gobierno nacionalista en Euskadi. ¿Este hecho hará que cambie el panorama en la región?
R: Esa es la idea central del programa con el que Patxi (López) ha alcanzado el puesto de Presidente del Gobierno Vasco. Busca entender la pluralidad social en términos de oportunidad y no de problema, tal y como hacía el gobierno de Ibarretxe. Queremos entrar de lleno en la modernidad, llevar a cabo una política racional que mire hacia el futuro, sin estar anquilosada en el pasado, como ocurre con el nacionalismo. Esta es la oportunidad que se abre, veremos si somos capaces de aprovecharla. Las resistencias son altas, pero Patxi quiere intentarlo.
P: En este sentido, ¿cómo cree que actuará ETA con la llegada del PSOE al poder en Euskadi? ¿Intensificarán sus actos de violencia o mantendrán su situación actual de debilidad?
R: Uff…Siempre es muy difícil interpretar eso. ¿El cambio de gobierno va a hacer a ETA matar más o menos? Espero que no, pero es difícil preverlo. Bajo mi punto de vista, ETA es un movimiento totalitario, que quiere imponer su visión de la vida a la población vasca como si fuera un absoluto y mata para conseguirlo. Eso se llama totalitarismo y lo hemos presenciado muchas veces en Europa. ETA se mueve en el ámbito de la violencia, lo que hace que sus lógicas de funcionamiento sean muy difíciles de explicar. Lo que es cierto es que se trata de un problema más estructural que coyuntural.
P: Y, con esta nueva coyuntura, como se plantea esta problemática desde el PSOE?
R: Si de algo podemos estar seguros es que el nuevo Gobierno Vasco va a luchar más si cabe contra ETA. Creemos que las actuaciones que se hagan bajo esta premisa harán que a ETA le resulte más complicado matar, aunque tengan la intención de continuar atentando.
P: ¿Crees que las nuevas generaciones de vascos, desvinculados del nacionalismo radical, pueden ser la esperanza para la creación, en Euskadi, de una sociedad tolerante y pluralista?
R: En mi opinión, el estado de ánimo de la sociedad y su forma de comprender la violencia de ETA se deriva de la política emprendida por el Gobierno Vasco. Debemos imponer la evidencia objetiva de que ETA no deriva de un conflicto político latente, aunque éste exista, y que su discurso no es justificable. A medio plazo, podemos lograr sensibilizar con ese discurso a buena parte de la población e interpretar a ETA en términos nuevos. Ojala tengamos suerte… es importante para el futuro del país.
P: Cambiando de tema, me gustaría conocer con más detalle su actividad como diputado en el Congreso ¿Qué supone hacer política vasca desde Madrid, como usted ha dicho en varias ocasiones?
R: Trabajo muchas horas en el despacho, de 12 al día no baja. Es bastante duro (Sonríe). Soy diputado del PSOE por la provincia de Vizcaya, pero mi labor se divide en dos materias. Por un lado, es una labor territorial, ya que me dedico a llevar asuntos de la provincia de Vizcaya al Congreso, aunque muchas decisiones y competencias dependen directamente del Parlamento vasco. Por otro lado, mi labor es, también, sectorial, ya que me dedico a temas de cooperación al desarrollo como Portavoz de mi Comisión. Mi trabajo consiste en atender el orden del día del Congreso y en reunirme con ONGs para canalizar legislativamente algunas de sus reivindicaciones.
P: En la web del Congreso figura que usted ha solicitado explicaciones por oral o por escrito al Gobierno sobre su actuación en la crisis humanitaria de Gaza o sus prioridades en cooperación para el desarrollo ¿Cree que la actuación del Gobierno de Zapatero es suficiente en este terreno o queda mucho por hacer al respecto?
R: Queda mucho por hacer en el tema de cooperación para el desarrollo (Suspiro). La situación es mejor que con el gobierno anterior (PP). En la primera legislatura del PSOE se logró pasar del 0,23 al 0,5% del PIB en donación al desarrollo. Se ha multiplicado en más del 800% la ayuda al desarrollo en los organismos multilaterales (ONU y UE). Hemos desarrollado el Estatuto del Cooperante, importante puesto que, antes, este colectivo no tenía protección. Hemos mejorado mucho en ayuda humanitaria y hemos anulado la deuda externa de los países del Tercer Mundo con España. Pero, a pesar de todas estas medidas, todavía no es suficiente.
P: ¿Cuáles son, por tanto, los pasos a seguir?
R: Debemos alcanzar una aportación del 0,7% del PIB (objetivos del milenio) y consensuar con el resto de países desarrollados una política comercial y económica justa para promover el desarrollo de los países del Tercer Mundo.
P: Lo peor de esta situación es que estas iniciativas no son recogidas en los medios de comunicación. Sólo vemos los 2 minutos de de bronca entre Gobierno y oposición…
R: Eso lo he aprendido como Diputado. La visión que ofrecen los medios de comunicación está muy sesgada. En el Congreso suceden muchas cosas que no salen en televisión y las broncas entre Gobierno y oposición no resumen un día entero de trabajo. Se trata de debates muy interesantes que no conoce la gente y, por lo general, todo lo que no ha salido en la tele, es mucho de lo que ha hecho avanzar a este país durante 30 años. Eso sí, lo más desesperanzador es ver el Congreso semivacío cuando debatimos este tipo de cuestiones…
P: ¿La situación actual de crisis puede convertirse en una oportunidad de crear un sistema más sostenible en el futuro?
R: Creo que esta crisis supone una gran oportunidad. Asistimos al fin de un sistema económico de crecimiento y a la primera gran crisis de la Globalización. Tenemos, por tanto, la oportunidad de replantearnos lo que estamos haciendo y de elaborar un modelo sostenible. Sin embargo, el problema está en el mantenimiento de unas reglas comerciales y económicas que no benefician en nada a los más desfavorecidos.
P: Usted también ha desarrollado parte de su actividad política en el Parlamento Europeo. ¿Cree que existe un cierto alejamiento de la política europea con respecto al ciudadano de a pie?
R: Creo que, en general, la política está alejada del ciudadano, pero la europea todavía más. Existe tanto alejamiento geográfico como político. Mucha gente no conoce la función de órganos como el Parlamento o la Comisión Europea y sus procedimientos de toma de decisiones. Existe un déficit de explicaciones a la ciudadanía. Se deben transmitir las ventajas políticas, económicas y comerciales de pertenecer que nos proporciona el formar parte de Europa.
P: De cara al futuro, ¿cuáles son los retos que debe abordar la Unión Europea?
R: Tiene varias tareas pendientes. Primero, estabilizar su definición jurídica y las reglas que la conforman. Segundo, decidir si se quiere seguir profundizando en la cesión de soberanía a la UE para continuar su evolución. También le quedan otros problemas por resolver: la situación de sus fronteras, la dependencia energética del exterior, el cambio climático o la inserción de los inmigrantes en la sociedad.
P: En lo que atañe a su faceta laboral, compagina la política con la enseñanza en la Universidad Carlos III. ¿Qué motivaciones le han llevado a emprender este camino paralelo?
R: Bueno, lo de las clases fue una oferta de la universidad. Acepté porque quería tener un ámbito fuera de la política en el que hacer otras cosas que no tuvieran nada que ver. La política tiene una tendencia a absorber completamente tu atención y tus fuerzas. Así pongo la cabeza en otras cosas, sigo leyendo, esforzándome para escuchar y aprender. Disfruto con los alumnos y la gente de aquí. Me mola. Están siendo unos buenos años (sonríe)…
P: Mucho se ha especulado sobre su futuro en la política. En una entrevista reciente en El País le calificaban como uno de los políticos con más futuro. ¿Qué opina de las expectativas que se han puesto en su persona?
R: Como diría mi abuela: Virgencita, virgencita, que me quede como estoy (Risas). Quiero terminar la legislatura, acabar mi tarea en el Congreso lo mejor posible y seguir dando clases en la Carlos III. No tengo ganas de meterme en ningún gobierno todavía. Creo que me queda mucho por aprender…
P: Por último, de todos es conocida su afición por la música ¿Cuáles son sus grupos favoritos?
R: Realmente, si, soy un apasionado de todo tipo de música. Hace un tiempo empecé a coleccionar vinilos, su sonido es espectacular. Grupos favoritos… El mejor de fuera es The Cure. Son, para mí, los mejores del mundo, los que más me han emocionado. A nivel nacional, me decanto por Los Planetas. Tienen una capacidad única para mezclar distintos estilos y siguen en continuo crecimiento, al margen de circuitos comerciales que los banalicen.
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